Mi jefe, uno de los varios que tengo en
este instante, es una real nota. En serio. Llevó casi cuatro meses
con él y me sale con cada cosa.
Para contarles algo de mi, en la
actualidad trabajo escribiendo. Me pagan por digitar, corregir, dar
ánimos, criticar y volver a dar ánimos.
Mi jefe es un octogenario con una
envidiable situación económica. Con lo que le “sobra” de tiempo
(con 80 años, tampoco es taaaanto tiempo el que le sobra) y dinero,
su hijo mayor le dijo un día “Papá, es hora de que descanse de
trabajar ¿por qué no escribe un libro?” y ¡paf! El viejito agarró
papa y se creyó el cuento de comenzar a ser un futuro Skarmeta o un
Rivera Letelier, pasándose 714914834 rollos de que Tarantino
convertirá su libro en película.
La lata es que tiene una muy mala
combinación personal para querer dedicarse al oficio de escritor: no
lee. Y no pretende hacerlo tampoco. Me lo dijo en plena discusión de
su propio libro. Su meta es solo ser “exitoso”, “ser famoso”.
Maaaalo... cuando me dijo eso quería tirarme por la ventana, pero
cuando calculé que quince pisos era mucho de caída libre decidí
tragarme la angustia junto con la cebolla en escabeche que nos
zampamos a la hora del almuerzo que se me repetía como loca. Yo le sugerí que mejor matara a
alguien y luego tirara sus partes por la ciudad, con eso tendría
éxito rápido y sería eternamente famoso, por lo menos más rápido y seguro que intentado ser
escritor. No sé... cómo que la idea no le atrajo demasiado. Lo
que es a mi, me pareció de lo más original y fácil.
Su libro quiere ser cochinon, pero no alcanza a encochinar nada de mi parte espiritualmente pútrida. “Soy tan
pervertido”me dice por las 300
escenas lésbicas que tiene, que no son más que la misma escena
repetida, repetida y repetida y que no calientan ni al adicto al sexo
más enfermo del universo.
Algunas
escenas incluso rayan en lo misógeno. Yo le dije un día “teniendo
en consideración que siete de cada diez lectores son mujeres ¿cómo
creen que se tomarán su libro? Y en particular cada escena lésbica”
- Bueno – me
dijo abriendo mucho los ojos -, si son normales, se tendrían que
calentar como tetera de campo ¿a ti no te pasa nada?
- No.
- ¿Ah? ¿no?
- No.
- Pero tu eres
lela y ¿no te calientas con esas escenas?
- …
- ¿Ah? ¿eh?
- …
- Dime pues
mijita. Yo soy tan pervertido. Pero no hay nada más rico que ver
dos minitas haciéndose cariñito...
- Lela... lela,
¿igual a lesbiana dice usted?
- Si pos mijita,
¿no sabías que les dicen así?
- Si, solo
confirmaba que teníamos la misma información.
- Dime, cuando
lees las escenas ¿no te pasas rollos con alguna minita?
- Eeee.... no.
- ¿A? ¿y que
no eres lela?
- No.
- ¿En serio?
¿no?
- No.
- …
- …
- …
- ¿Y de dónde
saqué que te gustaban las minitas?
- Eee... no
sé...
- ¿Pero si tu
me lo habías contaaaado, pues?
- Eee... no, la
verdad es que no.
- Si.
- No.
- Si... pero
estás soltera desde hace años ¿hace cuánto?
- …
- Y ¿nunca te
has comido una minita?
- Noup... ni
ganas tengo.
- Pucha, si es
tan lindo ¿Soltera desde hace años? Y ¿na' ni na'?... nooo, yo
creo que eres lela.
- No, no... en
serio que me gustan los hombres.
- Pero cómo
entonces... porque no pruebas... si no tienes un hombres desde hace
años eres lela pues mijita... ¿por que no haces la prueba? - dijo
con un brillo medio raro en la mirada.
El foco de si era o
no lesbiana no vario demasiado por cerca de 30 minutos. Aún hoy,
luego de varias semanas, sé que sigue pensando que porque no tengo
pareja hombre desde hace años, soy lesbiana... o lela.
Fue raro. Yo no
había pasado nunca por eso, pero sé que ha varias conocidas
solteras le ha sucedido.
Yo ya me avergüenzo
de decir que estoy soltera hace muchos años. Ya da lata. Las que
tienen pareja sufren y se quejan, las que no, también sufren y se
quejan. Las primeras por llenas, las segundas por vacías. Y, para
colmo de males todo mundo asume algo de una por estar sola. Eres
complicada, eres muy exquisita, muy exigente, te regodeas demasiado
o... eres lela...
Nadie se pone a
pensar jamás que uno está sola nada más porque no es del gusto de
los hombres.
A todos les gustan
las minas, como a mi jefe “con harta pechuguita y buen trasero” y
que ojalá tenga una opinión muy reducida respecto a todo y que se
ría. Si, que se ría de todo lo que dicen. Si hasta las páginas
dedicadas a temas de mujeres que buscan novio te sugieren que te rías
de todo, aunque no te haga gracia, ríete igual. Eso les sube el ego y se sienten “machos”.
El gran dilema de todo
eso es que... no soy una mina y mucho menos una mina rica, onda cabrita pelolais rubia de comercial de Wom... Por esta simple razón ¿me
convierte necesariamente en una lela, por no ser del gusto de los
hombres?
SPND
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